"TURANDOT" de Giacomo Puccini
Por: Lucién Masi
El SODRE estrenó temporada de ópera en sus nuevas
instalaciones, tras su reconstrucción edilicia, con la ópera “Turandot” de
Giacomo Puccini (Italia,1858- Bruselas 1924) compuesta en 3 actos con final de
Franco Alfano y libreto de Giuseppe
Adami (Italia 1878-1946) y Renato Simoni (Italia 1875-1952). Contó con casi 400
personas en escena entre orquesta, coro, solistas, figurantes y equipo técnico
(luminotecnia, maquinaria, sonido, sastrería, zapateria, maquillaje y utilería).
Agotó entradas en su tercera función y es candidata a ser el espectáculo del año.
“Turandot” se estrenó por primera vez en el Teatro
Scala de Milán el 25 de abril de 1926 donde Toscanini, director musical, detuvo
la orquesta, bajó su batuta, volteó al público y exclamó: “Qui il Maestro fini” (“aquí terminó el Maestro”), el telón descendió
lentamente y se alzó para darle paso al final de Alfano. Es, según datos estadísticos,
la cuarta ópera más representada en Italia, seguida por Le Boheme, Tosca y
Madame Butterfly y la novena. Sus máximos interpretes en “Nessum Dorma”, Placido Domingo, Luciano
Pavarotti, José carreras etc, y a la princesa Rita Hunter, Monserrat Caballé,
etc.
La historia se desenlaza en China Imperial, donde
reina la ira de la princesa “Turandot” -“hija de Turan”-, única heredera al
trono del emperador Altoum, quien para casarse acordó junto a su padre a
someter a sus pretendientes, de linaje noble todos, a tres enigmas. Si se
equivocaban en uno, la pena era la decapitación. Con la muerte del decimotercer
candidato, un príncipe Persa, llega a la ciudad de Pekín, esa misma noche,
Timur, anciano ciego, rey de Tartaria, junto a su esclava Liú. Tras una caída del
hombre aparece su hijo, el príncipe Calaf, quien al ver a la fría princesa,
decide pasar las pruebas para desposarla. Adivina los enigmas y al ver que esta
no quiere aceptar su victoria le propone adivinar, antes que salga el alba, su
nombre y así él se entregará a la tortura. Al final del acto III, Turandot
reonoce que el príncipe ha llegado a su corazón y es Calaf quien grita su nombre,
poniendo su vida en manos de la princesa. Esta explica que ha vencido pues sabe
que el nombre del extranjero: “¡Amor!”. Todos en Pekin se regocijan junto al
final feliz que transformó a la princesa.
Te
has ganado el respeto de la crítica y el público tras haber realizado grandes
espectáculos en los centros musicales más importantes de todo el mundo como
Europa, Japón, Canadá, EE.UU. y América del Sur. ¿Cómo se presentó la
oportunidad de ser, en esta etapa de tu carrera, el director musical de la
orquesta sinfónica del SODRE?
Fue una sorpresa. Estoy desde hace muchos años en el
Teatro Colón; en 2005 me nombraron director musical, pero con la llegada del
gobierno de Macri terminó mi cargo en Bs. As. por razones complicadas, la
realidad es que no estoy de acuerdo con la política que hacen; hasta el día de
hoy no. Estuve dos, tres años en Europa, Dresde, Bratislava en Suecia, Estados
Unidos y en noviembre me llamó Ariel Cases, en un fin de semana y ese mismo fin
de semana me llaman de Mendoza José Lugero y dos orquestas, como titular en
Mendoza y aquí en Montevideo. Esto llegó para mi perfectamente bien; tengo
cosas en Europa y trato de elegir eclécticamente lugares en donde trabajo con
mucho gusto y me gusta el cono sur; estoy desde casi veinte años acá y
Montevideo es un desafío particular ya que no había teatro aquí desde casi
cuarenta años. Estamos empezando casi, no de 0 porque los músicos son muy
buenos profesionales, pero en lírica casi no había aquí: Entonces estamos
construyendo de nuevo el Teatro SODRE y es un desafío que me gusta mucho.
Tenemos un muy buen equipo, muy buena gente y con la orquesta desde nuestro
primer encuentro hubo muy buena onda y creo que el público se está dando
cuenta.
Para
dirigir en simultaneo con la orquesta sinfónica de Mendoza. ¿Cómo tenés pensado
organizarte y responder a ambas obligaciones de manera satisfactoria?
Es un año muy lleno. Cada semana en Mendoza o en La Plata, donde estoy también como invitado o en Montevideo tengo todo un programa; trato de duplicar programas para minimizar mi trabajo que es mucho. Casi todos los días tengo ensayos o conciertos, esta semana terminamos con esta obra de “Turandot” y a fin de año tengo una noche en casa, Suiza y me voy a Suecia, Götemberg.
Según
dicen los entendidos, “Turandot” es una obra musicalmente difícil de realizar y
esta no es la primera vez que la dirigís ¿Sos tu quien va tras la obra o es
ella que te persigue?
Turandot me persigue. La primera vez fue en el año ´78 que estuve como maestro interno en Gratz y en un caso de emergencia tuve que dirigir, después ´93 en Hamburgo y vez la lista: Mexico, Lituania, Singapur, Teatro Argentino. Hay obras del destino, que siguen a un director. Mis obras son: “Turandot”, “La Bohème”, “Lulú”.
Las
entradas están agotadas ¿Cómo fue realizar “Turandot” en Montevideo?
Muy agradable; con Roberto Oswald que es un gran profesional con una trayectoria muy importante en todo el mundo, no solamente en el cono sur y hemos incorporado a Rolando Zadrá, director técnico del Teatro Colón hace cuarenta años, mucha experiencia y también con un talento didáctico, que es necesario porque en una ópera como “Turandot”, los técnicos ahora tienen que aprenderla de nuevo, cómo se hace una producción con tantas complicaciones. Junto a Zadrá, Roberto y Anibal Lápiz, hemos tenido un muy buen equipo de producción.
¿Cómo
es vivir, a modo de comparación, en la ciudad de Montevideo, que si bien es una
capital, es dimensionalmente diferente a las grandes metrópolis del mundo que
tu carrera te a llevado a vivir?
En realidad no hay mucha diferencia porque mi día consiste en levantarme, estudiar, ensayar, funciones; para mi vacaciones es un domingo libre que puedo hacer un paseo por la rambla con mi pipa y mi música, escuchando Bach. No hay mucho tiempo para conocer ciudades. En Singapur estuve dos semanas con la sinfonía, lindísima la ciudad, no he visto mucho, Chinatown, Little India, algunos restaurantes, pero uno está siempre estudiando, dirigiendo. Parece más “glamourus” de lo que es mi vida. Viajo mucho pero un día espero viajar y conocer todas las ciudades en las que he dirigido. Conozco poco de Hamburgo, de Lituania, de Singapur, Tokio. Uno llega y siempre entra al hotel, la sala o el teatro entonces aprendes a vivir la vida. Prefiero esta vida sobre cualquier otra pero es simplemente una vida con música como foco y lo otro es alrededor. Montevideo me gusta mucho, es tranquilo, creo que conozco la ciudad bastante bien ahora. Todos los fines de semana camino hasta casi Punta Gorda.
Aquí
estamos viviendo un debate sobre de la inseguridad ¿la has sentido insegura a
la ciudad?
No. Me robaron en Bs. As. En 2010, eso fue muy feo. Yo soy bastante “sportivo”, puedo defenderme si algo pasa. Solo pasó una vez en Barcelona. Hay lugares en donde uno no quiere caminar, aquí en la zona más al norte. Cualquier persona en cualquier ciudad debe saber en que lugar puede caminar y en que lugar no. Eso no quiere decir que uno tiene que vivir con miedo, esa tampoco es una forma de vivir. Pero a mi me parece Montevideo bastante más tranquila que Bs. As. o San Pablo, claro es mas chico, pero también los uruguayos tienen más que ver con Suiza, la gente es amable, la gente saluda, quieren ayudar si me equivoco o estoy buscando una calle. Me parece una ciudad muy amable, me gusta estar acá.



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